domingo, 4 de noviembre de 2012



                                                                                                                      
 UNIVERSIDAD DE OCCIDENTE 

Trabajo
Blog (Control de lecturas y comentarios)


Alumna
Cárdenas Cutiño Valeria Danahe


Maestra:
María Verónica Salazar


Matricula:
0950082


Materia
Gestión e Innovación Educativa


Grupo
01 LPSI


Fecha:
Martes 06 de Noviembre del 2012







MODELO DE GESTION EDUCATIVA ESTRATEGICA
Programa de escuelas de Calidad

I.                    EL CAMBIO EN LOS SISTEMAS EDUCATIVAS
Referentes internacionales

La dinámica internacional del cambio educativo no está al margen de ser un meta proceso sociopolítico, trae consigo factores asociados a objetivos determinados, valores compartidos, direcciones particulares y perspectivas diversas; elementos que intervienen de manera interactiva en este proceso de reconstrucción educativa.

Considerando el plano internacional, referido a los movimientos del cambio en el ámbito educativo, algunos autores señalan que el problema de este asunto crítico, es encontrarle sentido y darle significado al cambio1. Es decir, responder a una serie de cuestiones relacionadas con la reforma mis­ma ¿vale la pena?, ¿de aceptarse, que generaría?, ¿qué se puede hacer para que el efecto sea positivo? entre otras cuestiones de alto valor.
Este referente trae consigo entendimientos para todas personas que están en el ambiente educativo y se señala todo lo relacionado a este. Son los cambios que se viven dentro de este ámbito para lograr cosas mejores.
Las innovaciones resultan claras después de sus resultados exitosos, jamás se aprecian desde su origen o por anticipado. Ver para creer, es la idea popular en todo ámbito, incluso en el sector educativo. Dado este razonamiento limitado respecto de la transformación necesaria y urgente de la educación, es que los procesos son más lentos, poco respaldados y altamente criticados.
La planificación del desarrollo de la escuela ofrece una vía para conectar ambos cam­pos e ilustra una forma de abrir las puertas de la mejora de manera paralela o por lo menos lo más cercano a la simultaneidad. Los tipos de planificación no son desconocidos para las escuelas; la planificación de su desarrollo puede verse desde perspectivas diferentes y reci­bir nombres distintos en cada país.
Las planificaciones son importantes dentro de las escuelas y esto para poder desarrollar de una manera más significativa lo más importante que se necesita para lograr una buena integración de las partes faltantes.
Muchas personas están interesados en el nuevo aprendizaje y mejorar el aprendizaje mejorar la enseñanza y el aprendizaje. Incorporar e interpretar las exigencias de una política educativa externa. Autorizar a la escuela a hacerse cargo de su propio desarrollo. Hacer partícipes a los padres de los compromisos educativos desde el marco legislativo. Desarrollar mecanismos que permitan la supervisión y la responsabilidad compartida.  Precisar los medios para coordinar el apoyo procedente de la estructura educativa. Seleccionar un enfoque y herramientas de gestión que puedan ser utilizados por directores para planificar sus procesos y controlar su presupuesto.


Principios de la calidad educativa

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (ocde) señala la impor­tancia de la preparación de los jóvenes en la sociedad contemporánea y de la facultad de las personas para intervenir con amplio criterio en la definición de las políticas públicas que repercutan e influyan en su vida personal, social, profesional y cultural.3 En los Objetivos de Desarrollo del Milenio, creados por la Organización de las Naciones Unidas (onu) para reducir la pobreza mundial a la mitad para el año 2015, se contempla lograr la enseñanza primaria universal y se señala que “la calidad de la educación, es tan importante como la matrícula”. Este enunciado es conocido por 190 países que integran la onu, entre ellos México4. El país no puede estar al margen de este tema, que representa un reto más para la educación; el Modelo que aquí se presenta pretende aportar elementos para coadyuvar en su cumplimiento.

Todos los principios son fundamentales para el logro de metas y para tener una mejor calidad dentro del contexto educativo y así poder lograr objetivos más claros y precisos.

La reflexión teórica sobre calidad educativa es muy extensa y, evidentemente, res­ponde a las peculiaridades de cada sistema educativo y a sus concepciones ideológicas; mucho se ha discutido sobre cómo mejorar la calidad de la educación, sin embargo, al no contar con una definición clara de este concepto se sigue promoviendo el debate por la calidad educativa.

Es conocido que la inquietud por los resultados educativos trasciende a los progra­mas sexenales; es un elemento que subyace a las iniciativas en materia de educación, pero que se ha visto rebasado por las apremiantes necesidades de expansión de los servicios escolares en México.


Con estos pocos antecedentes se puede constatar cómo la calidad educativa se de­fine a partir del contexto y de múltiples factores. En un intento por entender más clara­mente este concepto, que se constituye como un elemento esencial del MGEE, se parte del análisis de algunas apreciaciones al respecto. Sylvia Schmelkes (1995) plantea que la calidad educativa debe entenderse como la capacidad de proporcionar a los alumnos el dominio de los códigos culturales básicos, las capacidades para la participación demo­crática, el desarrollo de la capacidad para resolver problemas y seguir aprendiendo, y el desarrollo de valores y actitudes acordes con una sociedad que prevea una mejor calidad de vida para sus habitantes. Esta conceptualización sitúa como centro de la calidad edu­cativa al aprendizaje de los alumnos y la formación de ciudadanos ante el desarrollo de la sociedad.

Todo esto es muy importante y todo influye para que se logre un mejor avance y una mejor calidad para las personas, todas las personas necesitábamos básicamente de varios factores para poder determinar lo que se necesita. También se incluyen los valores que son primordiales para las personas, la manera en como  todos tienen  una manera de pensar en base a la cultura establecida dependiendo en el lugar donde cada quien vive.

Es importante tener presente la definición de calidad educativa propuesta por la Or­ganización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco): “La calidad de la educación en tanto derecho fundamental, además de ser eficaz y eficiente, debe respetar los derechos de todas las personas, ser relevante, pertinente y equitativa. Ejercer el derecho a la educación, es esencial para desarrollar la personalidad e implemen­tar los otros derechos.”

PRINCIPIOS DE LA CALIDAD EDUCATIVA

a) Flexibilidad. Se refiere a que la educación que se imparte a través del sistema educativo en su conjunto tiene que adaptarse a las características de los estu­diantes en los diversos contextos sociales y culturales, lo cual exige transitar de una pedagogía de la homogeneidad a una pedagogía de la diversidad, para poten­ciar los procesos de enseñanza y aprendizaje optimizando el desarrollo personal y social. En tal caso, las instancias educativas han de partir de la singularidad inherente para propiciar las formas de gestión pertinentes que la lleven a cumplir con sus propósitos institucionales.


b) Equidad. Para no confundir equidad con igualdad, es conveniente aclarar que son aspectos diferentes y a la vez inseparables. Se entiende por igualdad al tra­tamiento homogéneo que se da a las personas y por equidad al tratamiento diferenciado dentro de esa igualdad. Una educación de calidad con equidad, es aquella que se brinda a todos por igual pero considerando las características y oportunidades que cada beneficiario requiere, es decir, es importante la indivi­dualidad de los estudiantes, su contexto social, su ámbito cultural y su entorno geográfico.

c) Relevancia. Una educación relevante es aquella que, partiendo de las exigencias sociales y el desarrollo personal, genera aprendizajes significativos. La relevancia se refiere al ¿qué? y ¿para qué? de la educación, al aprendizaje de competencias para participar en los diferentes ámbitos y retos que impone una sociedad del conocimiento; se refiere a la facultad para desarrollar un proyecto de vida en re­lación con otros. Se relaciona entonces con los más altos fines educativos, desde la perspectiva político-social situada en un contexto y en un momento histórico determinado.

d) Pertinencia. Este principio remite al significado que la educación tenga para los beneficiarios directos, considerando los contextos sociales y características de los estudiantes, en congruencia con el currículo a desarrollar; de tal forma que los con­tenidos educativos sean eminentemente significativos, acordes y vanguardistas, que se puedan apropiar considerando la idiosincrasia, el momento histórico y los avances científicos y tecnológicos en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

e) Eficacia. Hace referencia a la medida y proporción en la que se alcanzan los ob­jetivos educativos, respecto de la equidad en la distribución de los aprendizajes, su re­levancia y pertinencia. Es lo que se observa y valora como impacto de la educación.

f) Eficiencia. Se refiere a la relación existente entre los objetivos educativos espe­rados y los aprendizajes logrados, mediante la utilización óptima de los recursos destinados para ello. En el sistema educativo nacional se asocia a la eficiencia con los niveles de logro de indicadores que se alcanzan en un período determinado.

El presente Modelo pretende recuperar la propuesta derivada del debate interna­cional relacionado con la búsqueda de consensos sobre la noción de calidad educativa, no con el afán de establecer un concepto único y aplicable para todas las instancias del sistema educativo nacional, sino con la intención de aportar elementos y abrir espacios de discusión que generen significados compartidos, con el fin de que cada instancia educa­tiva en su ámbito de competencia se apropie de éstos y los implemente en los términos concertados.

Para que se dé eficazmente una buena calidad educativa es necesario que se complemente con todo los requerimientos como son los antes mencionados.

Referentes nacionales

En la actualidad, se analizan las transformaciones que, a un ritmo cada vez más rápido, se producen en el mundo contemporáneo, así como las nuevas misiones y funciones que una sociedad en constante evolución demanda a los sistemas educativos.
Se ha visto que el cambio y la acumulación permanentes del conocimiento exigen a los sistemas educativos una capacidad de actualización continua de sus currículos y de sus cuerpos docentes; que la universalización del acceso y la heterogeneidad socio­cultural y económica crecientes reclaman de los sistemas educativos, y especialmente de la escuela, una alta capacidad para desarrollar estrategias y modalidades de fun­cionamiento y de enseñanza diferenciadas; que los cambios en el mundo del trabajo necesitan la formación de un conjunto de competencias básicas y potentes en todos los individuos; y, finalmente, que tanto los requerimientos de conformación de un ciu­dadano para la democracia del presente siglo, exigen al sistema educativo que asuma una mayor responsabilidad en la formación de la personalidad de los individuos.

Los referentes nacionales son los lineamientos que se deben de seguir desde lo nacional para que el ámbito educativo sea eficaz y cumpla con todas las expectativas marcadas.

El propósito de este enfoque es avanzar en la construcción de nuevas formas de gestión, práctica docente y participación social, que permitan transformar la cultura orga­nizacional y el funcionamiento de las escuelas públicas de educación básica; la estrategia es apoyar las acciones que cada centro escolar decida para mejorar tanto la calidad del servicio educativo como los resultados de aprendizaje, a través de una reorientación de la gestión institucional —federal y estatal— para ampliar los márgenes de decisión escolar; asesoría y acompañamiento especializado para enriquecer el proceso de transformación escolar; con apertura de espacios para la participación social responsable y la provisión de recursos financieros administrados directamente por la escuela.

Como nos dice la parte de arriba, es necesario todo esto para de esta manera lograr en la educación básica algo sobresaliente.

II.                  EL MODELO DE GESTIÓN ESTRATEGICA


¿En qué consiste?
Un modelo es un conjunto de representaciones de la realidad, elaborado para facilitar su comprensión y estudiar su comportamiento, asociado con el conocimiento previo y la experiencia. Ésta es subjetiva, en tanto su cono­cimiento es concreto, porque refiere a una situación que puede inferirse desde premisas y supuestos; para ser comprendida por un número mayor de personas, es necesario darle forma y sentido.

Todo esto va ligado a lo que se necesita en un sistema escolarizado

Un modelo educativo es, entonces, una representación de carácter conceptual de la compleja realidad educativa, que surge a partir de aproximaciones sucesivas a las interac­ciones y prácticas que ocurren en ésta; permite comprender una parte de esta muy diversa esfera, por lo tanto, requiere de un esfuerzo de clasificación, cualificación y recuperación de elementos comunes en un grupo altamente representativo, que pueda ser trasladado para su aplicación en escenarios similares, dada su naturaleza genérica.


¿De dónde surge?

El MGEE surge en un momento coyuntural de política educativa con el fin de superar los obstáculos para el logro educativo identificados en el sistema educativo nacional.13 En esta circunstancia se contemplaron con precisión las capacidades de autogestión de los actores en los distintos niveles educativos; con el propósito de impulsar niveles más altos de autonomía en los colectivos escolares y potenciar la toma de decisiones, la implemen­tación de estrategias de mejora en su contexto y desde su propia intervención en esce­narios de corto, mediano y largo plazo.

El MGEE se hizo con la finalidad de lograr metas a largo plazo en las diferentes secciones escolarizadas.


El MGEE consideró aspectos de los movimientos internacionales de reforma para la calidad educativa, como el de eficacia escolar y el de mejora de la escuela, para concretarse hoy en el movimiento de transformación de la escuela por la eficacia y la mejora.

El movimiento de eficacia escolar se basa en los resultados de aprendizaje de los alumnos y en los factores del centro escolar que coadyuvan al logro de dichos resultados, en el supuesto de que los estudiantes pueden alcanzar el máximo nivel posible de apren­dizajes, a pesar de los factores externos a la escuela.

¿Cuál es su propósito?

El propósito fundamental del mgee es asegurar progresos constantes en las formas de gestión para potenciar las condiciones que detonen mejores resultados de logro educativo, desarrollando competencias colectivas y prácticas innovadoras de gestión institucional, escolar y pedagógica, donde cada actor asuma su compromiso con la calidad educativa.

Todo esto es para un logro de la misma escuela y la manera en como estas reaccionan ante las circunstancias.

La naturaleza flexible del Modelo, hace posible un compromiso serio por la acción educativa, que es compleja, singular e incierta, y necesita ser sintetizada, abstraída y es­quematizada mediante los elementos que más le caracterizan. En este sentido, el MGEE aporta sus componentes, su proyección y sus significados; así como la posible correlación entre éstos, en un intento por poner en marcha nuevas formas de hacer en educación. Es decir, imprimir una cultura de transformación constante y progresiva de la gestión educativa, escolar y pedagógica que decante en otros resultados de logro educativo; que tenga su razón de ser en las escuelas y en los colectivos, donde lo cotidiano transcurra en un clima organizacional, innovador y abierto al aprendizaje para poder desarrollar la tarea fundamental de formar para la vida.

III.                GESTIÓN EDUCATIVA ESTRATEGICA: CONCEPCIONES CLAVES

La noción que subyace a la gestión estratégica, constituye el hilo conductor del proceso de formación y desarrollo de competencias en educación. Se parte de la certeza de que la gestión estratégica es una competencia en sí misma y al mismo tiempo una metacompetencia.

Al hablar de la gestión educativa estratégica, se hace referencia a múl­tiples aspectos del sistema educativo; para efectos de facilitar su exposi­ción, se despliegan componentes que la integran, en lo general; donde en cada uno subyacen una serie de factores y competencias fundamentales, en particular. A sabiendas de la dificultad que entraña separar —siquiera analíticamente— los límites entre un componente y otro, en este apartado se intentará definir primero las nociones generales de la gestión para llegar a la gestión educativa con enfoque estratégico; posteriormente, precisar los niveles de concreción de la misma y, al final, expresar cómo se concibe cada uno de sus componentes desde la perspectiva que aquí se propone.

La gestión

La gestión se caracteriza por una visión amplia de las posibilidades reales de una organización para resolver alguna situación o alcanzar un fin deter­minado. Se define como el conjunto de acciones integradas para el logro de un objetivo a cierto plazo; es la acción principal de la administración y es un eslabón intermedio entre la planificación y los objetivos concretos que se pretenden alcanzar.

En ocasiones se obtienen diferentes formas para resolver los problemas que se están presentando en algunas diversidades.

El concepto gestión, tiene al menos tres grandes campos de significado y aplicación. El primero, se relaciona con la acción, donde la gestión es el hacer diligente realizado por uno o más sujetos para obtener o lograr algo; es una forma de proceder para conseguir un objetivo o fin determinado por personas. Es decir, está en la acción cotidiana de los sujetos, por lo que se usan términos comunes para designar al sujeto que hace gestión, como el gestor, ya sea como rol o función, y a la acción misma de hacer la gestión: gestionar.
El segundo, es el campo de la investigación, donde la gestión trata del proceso formal y sistemático para producir conocimiento sobre los fenómenos observables en el campo de la acción, sea para describir, comprender o explicar tales fenómenos. En este terreno, la gestión es un objeto de estudio de quienes se dedican a investigar, lo que demanda la creación de conceptos y categorías para analizarla. Investigar sobre la gestión es reconocer las pautas y los procesos de acción de los sujetos, a través de su descripción, análisis crítico e interpretación, apoyados en teorías, hipótesis y supuestos. Por efecto, se han generado términos especializados que clasifican las formas de hacer y actuar de los sujetos; de ahí surgen las nociones de gestión democrática, gestión administrativa y gestión institucio­nal, entre otras.
El tercer campo, es el de la innovación y el desarrollo, en éste se crean nuevas pautas de gestión para la acción de los sujetos, con la intención de transformarla o mejorarla, es decir, para enriquecer la acción y hacerla eficiente, porque utiliza mejor los recursos dis­ponibles; eficaz, porque logra los propósitos y fines perseguidos; y pertinente, porque es adecuada al contexto y a las personas que la realizan.

Existen diferentes tipos de maneras de gestión  en las cuales se pueden desarrollar satisfactoriamente para lograr cambios significativos.

La gestión educativa estratégica

La gestión en el campo educativo se ha clasificado, para su estudio, en tres categorías de acuerdo con el ámbito de su quehacer y niveles de concreción en el sistema: gestión institucional, gestión escolar y gestión pedagógica, las cuales se representan en el gráfico siguiente.

La gestión educativa estratégica es, una nueva forma de comprender, organizar y conducir, tanto al sistema educativo como a la organización escolar.

Las principales características de la gestión educativa estratégica son:

a.      Centralidad en lo pedagógico. Parte de la idea de que las escuelas son la unidad clave de organización de los sistemas educativos y que el trabajo medular, de las escuelas y del sistema mismo, consiste en la generación de aprendizajes para to­dos los alumnos.

b.      Reconfiguración, nuevas competencias y profesionalización. Supone la necesidad de que los diversos actores educativos posean los elementos indispensables para la comprensión de los nuevos procesos, oportunidades y soluciones a la diversidad de situaciones.


c.       Trabajo en equipo, que proporcione a la institución escolar una visión compartida acerca de hacia dónde se quiere ir y de cuáles son las concepciones y los princi-pios educativos que se quieren promover. También tiene que ver con los procesos que faciliten la comprensión, planificación, acción y reflexión conjunta acerca de qué se quiere hacer y cómo, que para ser efectivos deben desarrollarse de manera colegiada.

d.      Apertura al aprendizaje y a la innovación. Ésta se basa en la capacidad de los actores de encontrar e implementar nuevas ideas para el logro de sus objetivos educacionales;

e.      Asesoramiento y orientación para la profesionalización. Consiste en que existan espacios de reflexión para la formación permanente, para “pensar el pensamiento”, repensar la acción, ampliar el poder epistémico y la voz de los docentes; se trata de habilitar circuitos para identificar áreas de oportunidad y generar redes de inter­cambio de experiencias en un plan de desarrollo profesional.


f.        Culturas organizacionales cohesionadas por una visión de futuro, que se plan­teen escenarios múltiples ante situaciones diversas, a partir de objetivos claros y consensos de altura para arribar a estadios superiores como institución; donde los actores promuevan una organización inteligente, rica en propuestas y creatividad que estimulen la participación, la responsabilidad y el compromiso compartido.

g.      Intervención sistémica y estratégica. Supone visualizar la situación educativa, elaborar la estrategia y articular acciones para lograr los objetivos y metas que se planteen; supone también, hacer de la planificación una herramienta de autorregu­lación y gobierno para potenciar las capacidades de todos para una intervención con sentido.


Para poder lograr una mejor educación pedagógica estratégica es necesario que se cumplan siertas reglas, las cuales se mencionan en la parte de arriba, las cuales se tienen que cumplir correctamente.

Gestión institucional

Ésta se enfoca en la manera en que cada lugar traduce lo establecido en las políti­cas; se refiere a los subsistemas y a la forma en que agregan al contexto general sus particularidades. En el campo educativo, establece las líneas de acción de cada una de las instancias de administración educativa.
Dicha acción educativa se vincula con las formas de gobierno y dirección, con el resguardo y puesta en práctica de mecanismos para lograr los objetivos planteados en el sector educativo hacia la calidad; en este marco, el hacer se relaciona con evaluar al siste­ma, sus políticas, su organización y rumbo, para rediseñarlo y reorientarlo al cumplimiento cabal de su misión institucional. Asimismo, este tipo de gestión no sólo tiene que ser eficaz, sino adecuada a contextos y realidades nacionales, debido a que debe movilizar a todos los elementos de la estructura educativa; por lo que es necesario coordinar esfuer­zos y convertir decisiones en acciones cooperativas que permitan el logro de objetivos compartidos, los cuales han de ser previamente concertados en un esquema de colabora­ción y alianzas intra e interinstitucionales efectivas.

Gestión escolar

Respecto de la gestión escolar, es urgente avanzar hacia una concepción más amplia y pro­funda, es decir, hacia una gestión con la suficiencia teórico y metodológica para convertir a la escuela, como señala Tapia (2003), en una organización centrada en lo pedagógico, abierta al aprendizaje y a la innovación; que abandone certidumbres y propicie acciones para atender lo complejo, lo específico y lo diverso; que sustituya las prácticas que no le permiten crecer, que busque el asesoramiento y la orientación profesionalizantes, que dedique esfuerzos colectivos en actividades enriquecedoras, que concentre la energía de toda comunidad educativa en un plan integral hacia su transformación sistémica, con una visión integral y factible.

Esto se basa en lo que internamente hablando de la escuela, debe tener o hacer para lograr tener un mejoramiento y de esta manera satisfacer las necesidades externas y brindar mejores conocimientos y aprendizajes, basados en normas y reglas más estructuradas.

Gestión pedagógica

Es en este nivel donde se concreta la gestión educativa en su conjunto, y está relacionado con las formas en que el docente realiza los procesos de enseñanza, cómo asume el cu-rrículo y lo traduce en una planeación didáctica, y cómo lo evalúa y, además, la manera de relacionarse con sus alumnos y los padres de familia para garantizar el aprendizaje de los primeros.

Por lo tanto, la gestión pedagógica busca aplicar los principios generales de la misión educativa en un campo específico, como es el aula y otros espacios de la educación formal debidamente intencionada. Está determinada por el desarrollo de teorías de la educación y de la gestión.
Los maestros también son un factor determinante en la producción del aprendizaje, ya que ellos son los mediadores, claramente también los directivos tienen mucha importancia.

Interrelación entre los tres niveles de gestión

La cristalización de las acciones en los distintos niveles de gestión perfila un modelo de gestión educativa; se apuesta a enfocar su organización, su funcionamiento y sus prácticas hacia una perspectiva gestora de resultados educativos; así, el papel de los actores cobra especial relevancia porque centran su atención en la generación de dinámicas internas de cambio, que parten de revisar cómo hacen lo que hacen y qué resultados están obteniendo. Luego entonces, la misma dinámica de trabajo implica una preocupación de éstos por hacer mejor las cosas, pero no de manera aislada, sino en conjunto con los demás actores.

Las ideas fuerza de la gestión institucional, escolar y pedagógica sostienen que, en contextos inciertos y bajo condiciones cambiantes, es preciso reinventar, sistematizar y mejorar continuamente los objetivos, estrategias, prácticas y cultura de las organizaciones educativas. Se propone que no sólo las escuelas públicas mexicanas, sino la meso y la ma­cro estructuras del sistema educativo nacional adopten y adapten este modelo en el marco de la reorientación de sus fines, el establecimiento de una filosofía y nuevos propósitos, así como la focalización de esfuerzos que privilegien la mejora de las prácticas educativas.


IV.               COMPONENTES DEL MODELO DE GESTIÓN EDUCATIVA ESTRATEGICA

Se han desarrollado diferentes modelos de intervención y mejora de la gestión escolar, basados en plataformas teóricas y metodológicas. En el caso del mgee se ha enfatizado en la transformación de las formas tradicionales para transitar del actuar normativo burocrático a un enfoque estratégico.

Para la definición de sus particularidades, el Modelo cuenta con ocho componentes, los cuales se vinculan e interrelacionan; ninguno tiene privilegio sobre otro y el grado de atención que merecen es dado por el usuario del Modelo de acuerdo con las necesidades y características de su ámbito de incidencia.

La gestión y sus niveles de concreción ya han sido abordados, en tanto sus dimensiones se tratan en un capítulo más adelante, así como la relación con los estándares de gestión, práctica docente y participación social.

Liderazgo compartido

Aunque el liderazgo generalmente se asocia con el desempeño del directivo, por ser con­siderado el líder por excelencia de una institución, es necesario que se reconozca la exis­tencia de una estructura organizativa donde hay una micropolítica que determina el rol de los actores. Ahora bien, pensar el liderazgo de manera unipersonal sería creer que sólo el directivo puede desarrollarlo, no obstante debe reconocerse que en cada institución o in­stancia educativa a veces hay otros liderazgos no reconocidos o no compartidos,

El liderazgo es una fuerza muy importante que deben de tener las personas que son encargadas de algún sistema estratégico, esto con la finalidad de que sea más productivo lo que se está realizando. En todos los lugares, trabajos, escuelas, instituciones debe de haber un líder y este se encargara de llevar por completo todo lo concerniente a competencias y a que la institución sea mejor.    
Esta categoría implica desarrollar una serie de capacidades y habilidades, como ana­lizar las interrelaciones existentes dentro de un sistema, entender los problemas de forma no lineal y ver las relaciones causa-efecto a lo largo del tiempo; trabajar en equipo y de­sarrollar procesos para elaborar visiones compartidas; aprender de la experiencia y de los errores; cuestionar supuestos y certidumbres; desarrollar la creatividad y mecanismos para la transferencia y difusión del conocimiento; así como generar una memoria organizacio­nal, entre otras.

También requiere de una serie de atributos y cualidades como la anticipación, la proyección, la concertación, la animación, la empatía y la asertividad, aunque para ello no existe una formación específica establecida, son cualidades que se conforman con la experiencia en el campo, se obtienen en procesos formativos personales y de desarrollo profesional.
Un buen liderazgo, en consecuencia, es determinante para el aseguramiento de pro­pósitos que resultan fundamentales para la calidad educativa, la transformación de la organización y el funcionamiento interno de las escuelas, así como de la gestión de la función supervisora; el desarrollo de una gestión institucional centrada en la escuela y el aseguramiento de los aprendizajes; y en general, el alineamiento de toda la estructura educativa hacia el logro educativo.
Se ha definido al liderazgo directivo efectivo como “el proceso de conducir a un grupo de personas en una determinada dirección por medios no coercitivos”,19 es decir, el papel que juega el directivo, que va más allá del desempeño del puesto en función del nombramiento, que se preocupa y ocupa del desarrollo de los procesos al igual que de las personas. Así, prima un interés superior por lograr los objetivos y cumplir las metas, que además son compartidas por el equipo de docentes, personal de apoyo, padres de familia y alumnos.
El liderazgo dinamiza las organizaciones educativas para recuperar el sentido y la misión pedagógica desarrollada a partir de objetivos tendientes a lograr aprendizajes po­tentes y significativos para todos los estudiantes.

Para que un individuo pueda desarrollar un liderazgo no sólo necesita tener conoci­miento del sector, sino también una visión compartida con sus colaboradores, conducirse con honestidad, compromiso con los intereses colectivos y capacidad para relacionarse con las personas.

Es importante destacar que el liderazgo no es una atribución directa, sino una parti­cularidad personal que se tiene que construir y expresar en prácticas concretas y ámbitos específicos, para ello se requiere enfocar el ejercicio del liderazgo en un plano horizontal y mantener ante todo una relación de colegas con los compañeros del centro de trabajo que se comparte, que no sólo contribuya a la administración eficaz de la organización, sino que desarrolle el potencial para producir cambios necesarios y útiles.
Asimismo, distingue como prácticas decisivas para lograr un liderazgo efectivo, el que los directivos tengan que:

1.      Desafiar los procesos, es decir, atreverse a innovar, a crear y a intervenir en los procesos establecidos.

2.      Inspirar una visión compartida, donde el beneficio colectivo trascienda más allá del conocimiento y potencial individual.

3.      Habilitar a otros para que actúen, entendiendo que el poder de decisión debe ser un ejercicio desconcentrado y compartido, para que “otros” sean también líderes y desarrollen sus potencialidades; es una nueva forma de promover la relación líder-liderados.

4.      Modelar el camino, lo cual significa que cada líder tiene como una de sus más finas funciones la liberación permanente, desde sus posibilidades, de aquellos obstácu­los que puedan inhibir el desarrollo del liderazgo de otros.

5.      Dar aliento al corazón, es decir, que debe haber una fuerte carga anímica y mo­tivacional generada desde la posición del líder hacia todos y cada uno de los co­laboradores.


Trabajo colaborativo

La conformación de equipos de trabajo se da en tiempos y formas diversas, mas esto no significa tácitamente que sus miembros trabajen en equipo, pues se presentan una serie de implicaciones que es necesario reconocer, como: la adaptación de los nuevos miem­bros a las formas de trabajo existentes, la conjunción de liderazgos, la apropiación de los propósitos de grupo, la inclusión en tareas colectivas y la aportación de la individualidad para la construcción colectiva, entre otras.
El trabajo colaborativo es importante dentro de las instituciones ya que todos los miembros de estas deben poner esfuerzo para lograr cumplir objetivos y metas y corto y largo plazo. Todos deben a trabajar en equipo para que el trabajo sea más eficiente y eficaz.
Un equipo es un conjunto de individuos con habilidades complementarias, que de­penden unos de otros para establecer y cumplir propósitos y metas compartidas. Cuando estas personas suman esfuerzos para resolver un objetivo común, anteponen su interés para lograrlo y consiguen desarrollar una buena comunicación, altos niveles de confianza, cooperación y colaboración. Para distinguir la efectividad en un trabajo de equipo, habrá que remitirse a su capacidad de organización, a su funcionamiento y a sus resultados.
Un trabajo colaborativo en las instituciones educativas implica procesos que facili­ten la comprensión, planificación, acción y reflexión conjunta acerca de qué se quiere ha­cer y cómo. Establecer un sistema de colaboración contribuye a la generación de un clima organizacional —en el ámbito del sistema educativo, escuela y aula— que posibilite la libre expresión, la comunicación bidireccional, el diálogo en el tratamiento y la resolución de conflictos, confianza, armonía y respeto en las relaciones interpersonales, donde se establezcan acuerdos y se cumplan.
Como se mencionaba anteriormente es necesario que en las instituciones tengan estructuras por cumplir.
Un clima de “colegas” es una condición clave para asegurar el éxito de los propósi­tos fundamentales del equipo, puede facilitar tareas de organización para enfrentar retos complejos y representa además un bastión para otros desafíos.
Prácticas docentes flexibles

A propósito de la gestión pedagógica, en la que se concretan los aprendizajes, el MGEE plantea este componente y lo asocia con el desempeño profesional del personal docente, que toma en cuenta las características, capacidades, estilos y ritmos de aprendizaje de los alumnos, y permite propiciar oportunidades pedagógicas diferenciadas. En este sentido, se tiende a una atención diversificada que aproveche múltiples recursos y medios didácticos.
Las prácticas docentes flexibles son la propuesta que del MGEE hace a los maestros, respecto a las formas y los fines de su práctica cotidiana que, más allá de conformarse con lograr un conjunto de contenidos curriculares, debe asegurar que los alumnos desarrollen competencias que les permitan integrarse y desenvolverse con plenitud en los niveles educativos posteriores y en la vida misma.
Las prácticas docentes flexibles las hacen los maestros para lograr en los alumnos un aprendizaje mas objetivo y que la información se quede en los alumnos, usando de esta manera técnicas eficientes para poder lograrlo.
Planeación estratégica

Dada su particularidad, este componente ha sido el más desarrollado y el que más ha gene-rado innovaciones, porque se parte de retomar el sentido del qué, del cómo, del cuándo y del para qué se planea.
Cuando la planeación se convierte en un proceso que se realiza de forma permanen­te, participativa y con base en consensos, no hay un planificador sino un facilitador de la planificación situada dentro de la comunidad educativa; misma que se convierte en un sistema de auto-organización, autorregulación y autoplanificación. Para efectos de evitar ambigüedades entre el significado y uso de los términos planeación (ser) y planificación (hacer), desde esta perspectiva, la primera hace alusión a lo que se piensa transformar y la segunda al modo de concretar y documentar lo que se piensa.
Características básicas

El análisis estratégico aplicado a las dimensiones de la gestión, se caracteriza por su ca­pacidad para construir consensos y visiones holísticas, es decir, prevalece una manera de ver las cosas en su totalidad y en su complejidad, pero de la misma forma, han de apre­ciarse interacciones, particularidades y procesos finos; que, por lo regular, no se perciben si los aspectos que conforman el todo se estudian por separado. Una vez que se reconocen estas especificidades y el todo, es posible organizar el trabajo optimizando esfuerzos y reduciendo riesgos en un sentido sistémico.
Evaluación para la mejora continúa

Se define este componente como la valoración colectiva y crítica de los procesos imple­mentados en sus fases de planeación, desarrollo e impacto, caracterizada por una actitud que asume la responsabilidad por los resultados propios y con apertura a juicios externos, factores fundamentales para la toma de decisiones.
Se tiene que evaluar para lograr en las instituciones que se pueda mejorar los problemas que ya existen y de esta forma ayudar al aprendizaje de los alumnos y de los mismos maestros.
Es un proceso o conjunto de actividades programadas de reflexión sobre la acción, apoyado con procedimientos sistemáticos de recolección, análisis e interpretación de información con la finalidad de emitir juicios fundamentados y comunicables sobre las actividades, resultados e impactos de un programa [de acción] y formular recomendaciones para tomar decisiones que permitan revisar las acciones presen­tes y mejorar las acciones futuras.
Participación social responsable

La participación social parte de las opiniones de la sociedad y sus organizaciones como evaluadoras de las políticas públicas para que éstas sean modificadas o reelaboradas al ejercer cierta presión considerando el bien común. En el caso de la escuela, está referida a la participación de los padres de familia, comunidad y organismos interesados en el acon­tecer de la escuela, en cooperar con el colegiado en la formulación y ejecución del plan escolar tomando decisiones conjuntas y realizando tareas de contraloría social.
Aquí la sociedad interviene para lograr metas rápidamente y contribuir con las personas que lo necesitan. En este caso en las escuelas, se refiere a los padres de familia y como estos intervienen junto con los maestros para lograr un aprendizaje significativo en el alumno.
La sociedad está constituido por grupos de personas que actúan recíprocamente, que tienen actividades que se centran alrededor de una serie de objetivos comunes, que comparten creencias, actitudes y conductas colectivas. “Cuando se pertenece a grupos organizados con intereses afines, la relación personal es más directa y existen mayores oportunidades de establecer vínculos estrechos y definitivos que logran un beneficio común”.
La dimensión de capital social de la escuela se constituye por:

a.      La consolidación de la comunidad escolar, considerando la permanencia de los di­rectores y maestros en la escuela, la cultura instalada de trabajo colectivo (a través del Consejo Técnico) y el diseño de un proyecto de mejora académica de manera participativa, con responsabilidad en su ejecución y en sus resultados.

b.      Relaciones basadas en la confianza entre directores, maestros y padres de familia, de manera que cada quien conoce el alcance de sus responsabilidades, se puede conversar amplia y abiertamente sobre los problemas. Las relaciones son armonio­sas porque se cuenta con mecanismos para negociar conflictos y se intenta regular las relaciones personales con base en normas claras, algunas de ellas decididas por el propio colectivo.

c.       El compromiso explícito de maestros, padres y directivos por el aprendizaje signi­ficativo de los alumnos, de manera que se consideran aliados en una tarea común. Los profesores solicitan a las madres (específicamente, aunque eventualmente a otros miembros de las familias) apoyo en actividades de enseñanza, tanto en el hogar como en la misma escuela. Las madres no sólo refuerzan lo que enseñan los maestros, sino que también comparten y estimulan competencias académicas y sociales propias.

Rendición de cuentas

Se refiere a los procesos que establece la escuela para informar a la comunidad educativa de las actividades y resultados de su gestión; comprende el clima organizacional y el áulico, el proceso de enseñanza y aprendizaje de los alumnos y la administración de los recursos.

Es una denominación compuesta usada como traducción del término anglosajón accountability, aunque su aplicación no es precisamente transferible a nuestra cultura. Tiene sus orígenes en el sector privado pero ha proliferado en el sector público para dar a conocer los resultados del ejercicio en dependencias, organismos, instituciones, progra­mas y proyectos financiados con recursos del erario público.
Esto es para informar a los miembros de la escuela, a la sociedad, a la comunidad sobre las actividades que se realizaran en la escuela en el tiempo establecido.

Libertad en la toma de decisiones

En este aspecto, tanto la investigación como las políticas educativas han sido orientadas en las últimas décadas a recuperar la capacidad interna de las escuelas para tomar sus pro­pias decisiones respecto a la resolución de asuntos internos que les competen; así, la promoción del desarrollo de ciclos de mejora en los centros escolares, donde los actores presentan un frente común para optimizar sus procesos y resultados, privilegia las decisio­nes internas que consideran la opinión y la voluntad de agentes externos, independiente­mente de la jerarquía institucional, quienes a partir de una visión y misión compartidas pro­mueven la innovación de estrategias y acciones desde su propia concepción y realidad.

Relación entre los componentes de la gestión educativa

La naturaleza transformadora del MGEE, hace posible la apertura y compromiso con la me­jora continua de la acción educativa, misma que es compleja, singular e incierta, que ne­cesita ser abstraída y representada a través de los componentes que más le caracterizan. Es así como este modelo representa de forma relevante la manera en que sus componentes se complementan, se implican, se imbrican, correlacionan y muestran su interdependencia.

V.                 DIMENSIONES Y ESTANDARES

Los estándares como referentes permiten a la escuela establecer pro­cesos de autoevaluación, con los componentes como ejes transversales que se interrelacionan entre sí, ya que en algunos casos son base para la creación de condiciones, en otros casos son parte de los procesos permanentes y en otros, resultado de una buena gestión escolar.
Los estándares no pueden ser clasificados como componentes, pues uno o más componentes pueden estar involucrados en un estándar.

Dimensiones de la gestión escolar

Una premisa fundamental en el proceso de cambio es entender lo que su­cede al interior de la escuela para poder decidir qué procesos deben perma­necer en ésta, cuáles deben ser cambiados, cuáles eliminados y qué cosas nuevas se requiere hacer. La dinámica escolar es compleja y es poco proba­ble que se identifiquen los elementos señalados si se intenta ver la totalidad de lo que sucede en ella, por lo que es necesario analizarla por partes; una manera de hacerlo es establecer particiones a esa totalidad con diferentes criterios; que pueda ser subdividida en fragmentos más pequeños que per­mitan emitir juicios de valor y tomar decisiones claras.
Existen las dimensiones a través de las que se propone hacer el análisis son cua­tro: pedagógica curricular, organizativa, administrativa y de participación social comunitaria.
Cada una nos habla sobre lo establecido dentro del contexto educativo.

Pedagógica curricular

Esta dimensión se refiere al trabajo que se realiza en el aula y, como su nombre lo indica, analiza la relación que tiene el docente con los contenidos curriculares, la forma en que transmite conocimientos, desarrolla habilidades y destrezas en sus alumnos y establece un conjunto de valores al interior del aula. Considera las formas de hacer e interactuar entre maestro, alumno y padres de familia para desarrollar las competencias de los estudiantes y tiene una estrecha relación con la gestión pedagógica que se realiza en la escuela.

Organizativa

Esta dimensión considera la interrelación al interior del colectivo docente y de éste con los padres de familia. En ella están presentes los valores y las actitudes que prevalecen en los actores escolares. Los valores traducidos en actitudes son los sustentos que le sirven a la organización escolar para tomar las decisiones que considera más convenientes al enfren­tar diversas situaciones.

Administrativa

El análisis de esta dimensión permite el reconocimiento del tipo de actividades que desde la administración escolar favorecen o no los procesos de enseñanza y de aprendizaje con el propósito de que puedan modificarse para mejorar los rendimientos educativos de los alumnos, las prácticas docentes y los directivos, y también del personal de apoyo y asis­tencia.

Participación social comunitaria

Esta dimensión involucra la participación de los padres de familia y de otros miembros de la comunidad donde se ubica la escuela. Mediante el análisis habrá que identificar la forma en que el colectivo, directivo y docentes, conocen, comprenden y satisfacen las necesidades y demandas de los padres de familia, así como la forma en que se integran y participan en las actividades del centro escolar, principalmente en aquellas que desde el hogar pudieran favorecer los aprendizajes de los estudiantes.

Relación entre dimensiones

Las cuatro dimensiones son importantes por sí mismas y al ser parte del todo se en­cuentran interrelacionadas; si se quisiera dar un ordenamiento a las mismas, la dimen­sión pedagógica curricular ocupa un papel preponderante, porque es preciso focalizar los quehaceres de todas las dimensiones en torno a los aspectos académicos, referidos al enseñar y al aprender.

Estándares educativos

Las dimensiones de la gestión escolar, al ser herramientas de análisis, facilitan identificar los procesos que se llevan a cabo al interior de la escuela, analizarlos y establecer nuevas formas para iniciar o incrementar una mejora, sin embargo, no permiten fijar un punto de llegada que responda a metas comunes dentro del sistema educativo nacional.

VI.               HERRAMIENTAS DEL MODELO DE GESTIÓN EDUCATIVA ESTRATEGICA

El Plan Estratégico de Transformación Escolar

Es la herramienta para desarrollar la planeación estratégica que surgió del pec a partir de considerar que si los maestros, directivos, alumnos y padres de familia forman una auténtica comunidad escolar, ésta tendría la capa­cidad de identificar sus necesidades, problemas y metas realizables orien­tadas hacia la mejora de la calidad del servicio educativo.
El portafolio institucional

Esta herramienta para el seguimiento de las acciones derivadas de la planeación permite al colectivo escolar, y en específico al director, llevar un control de insumos, productos y evidencias de los trabajos más relevantes.



Pizarrón de autoevaluación

Es una herramienta para la evaluación de procesos y resultados, que contiene una serie de elementos escritos y gráficos montados sobre un espacio físico determinado —podría adaptarse un pizarrón escolar usado, una lona, etcétera—, que permiten dar seguimiento a los avances de estándares, objetivos y metas, así como rendir cuentas de los resultados obtenidos tras haber realizado una jornada de autoevaluación, de un ejercicio de la gestión escolar, y que podría efectuarse a mitad o al final del ciclo escolar.
Implicaciones hacia la estructura educativa externa

La implementación, el acompañamiento y, en su caso, el fortalecimiento de estas herra­mientas de planeación, seguimiento y evaluación, regularmente parten de decisiones que se toman al orientar una gestión institucional hacia la retroalimentación de dichos proce­sos, y pueden emplearse en diversos contextos de la gestión educativa.















ESTÁNDARES DE GESTIÓN, PRÁCTICA DOCENTE Y PARTICIPACIÓN SOCIAL EN LA ESCUELA

A.1. La comunidad escolar comparte una visión de futuro, planea sus estrategias, metas y actividades y, cumple con lo que ella misma se fija.
A.2. El director ejerce liderazgo académico, organizativo-administrativo y social, para la transformación de la comunidad escolar.
A.3. El personal directivo, docente y de apoyo (maestro de educación especial, educación física, educación artística entre otros) trabaja como un equipo integrado, con intereses afines y metas comunes.
A.4. Los directivos y docentes se capacitan continuamente, se actualizan y aplican los conocimientos obtenidos en su práctica cotidiana, para la mejora de los aprendizajes de sus estudiantes.
A.5. Los directivos y docentes demuestran un dominio pleno de los enfoques curriculares, planes, programas y contenidos.
A.6. Se cumple con el calendario escolar, se asiste con puntualidad y se aprovecha óptimamente el tiempo dedicado a la enseñanza.
A.7. La escuela mejora las condiciones de su infraestructura material, para llevar a cabo eficazmente sus labores: aulas en buen estado, mobiliario y equipo adecuado a los procesos modernos de enseñanza-aprendizaje, laboratorios equipados, tecnología educativa, iluminación, seguridad, limpieza y los recursos didácticos necesarios.
A.8. Los docentes demuestran capacidad crítica para la mejora de su desempeño a partir de un concepto positivo de sí mismos y de su trabajo.
A.9. Los docentes planifican sus clases considerando alternativas que toman en cuenta la diversidad de sus estudiantes.
A.10. Las experiencias de aprendizaje propiciadas por los docentes ofrecen a los estudiantes oportunidades diferenciadas en función de sus diversas capacidades, aptitudes, estilos y ritmos.
A.11. Los docentes demuestran a los estudiantes confianza en sus capacidades y estimulan constantemente sus avances, esfuerzos y logros.
A.12. Los docentes consiguen de sus alumnos una participación activa, crítica y creativa como parte de su formación.
A.13. La escuela se abre a la integración de niñas y niños con necesidades educativas especiales, otorgando prioridad a los que presentan alguna discapacidad o aptitudes sobresalientes y que requieren de apoyos específicos para desarrollar plenamente sus potencialidades.
A.14. En la escuela se favorece el conocimiento y valoración de nuestra realidad intercultural.
A.15. La escuela incentiva el cuidado de la salud, el aprecio por el arte y la preservación del ambiente.
A.16. La comunidad escolar se desenvuelve en un ambiente propicio a la práctica de valores universales tales como la solidaridad, la tolerancia, la honestidad y la responsabilidad, en el marco de la formación ciudadana y la cultura de la legalidad.
A.17. El personal de la escuela, padres de familia y miembros de la comunidad participan en la toma de decisiones y en la ejecución de acciones en beneficio del centro.
A.18. Los padres de familia están organizados y participan en las tareas educativas con los docentes, son informados con regularidad sobre el progreso y rendimiento de sus hijos y tienen canales abiertos para expresar sus inquietudes y sugerencias.
A.19. Los alumnos se organizan y participan activamente en las tareas sustantivas de la escuela.
A.20. La comunidad escolar se autoevalúa, realiza el seguimiento y evaluación de sus acciones, busca la evaluación externa y las utiliza como una herramienta de mejora y no de sanción.
A.21. El director y los maestros promueven su desarrollo profesional, mediante la reflexión colectiva y el intercambio de experiencias para convertir su centro de trabajo en una verdadera comunidad de aprendizaje.
A.22. La comunidad escolar participa en una red de intercambio con otras comunidades escolares para fortalecer la mejora de la práctica docente, directiva, de los aprendizajes de los alumnos y de relación con los padres de familia.
A.23. La comunidad escolar rinde cuentas y difunde a la sociedad los avances de su desempeño en el logro de los propósitos educativos y la administración de recursos, entre otras.

B) Estándares de Logro Educativo:
Nivel de Preescolar:
B.1. Los alumnos desarrollan y manifiestan un incremento en sus capacidades relacionadas con el proceso de construcción de la identidad personal y de las competencias emocionales y sociales. (Desarrollo personal y social).
B.2. Los alumnos desarrollan y manifiestan un incremento en su capacidad de expresión, identifican las distintas funciones y formas del lenguaje (oral y escrito) para satisfacer necesidades personales y sociales (Lenguaje y comunicación).
B.3. Los alumnos desarrollan y manifiestan un incremento en las habilidades relacionadas con la construcción de nociones matemáticas básicas (Pensamiento matemático).
B.4. Los alumnos desarrollan y manifiestan un incremento en sus habilidades de pensamiento reflexivo, de observación, comparación y explicación acerca del mundo que les rodea (Exploración y conocimiento del mundo).
B.5. Los alumnos desarrollan y manifiestan un incremento en su capacidad de apreciación de producciones artísticas y potencian su sensibilidad y creatividad. (Expresión y apreciación artística).
B.6. Los alumnos desarrollan y manifiestan un incremento en sus capacidades motrices.(Desarrollo físico y salud).

Niveles de Primaria y Secundaria:
B.7. Los alumnos demuestran un incremento en sus habilidades de razonamiento lógico matemático, evaluado con base en las mediciones realizadas por las instancias competentes.
B.8. Los alumnos demuestran un incremento en sus habilidades comunicativas, evaluado con base en las mediciones realizadas por las instancias competentes.
B.9. La escuela disminuye el índice de reprobación.
B.10. La escuela disminuye el índice de deserción.


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